La casa del paramo

La casa del paramo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—No puedo entenderlo. Mi cabeza está muy confusa. Oigo tantos ruidos en ella… ¿Cómo llegaste al barco? —se estremeció sin querer al rememorar aquel infierno.

Durante unos instantes, Frank temió que no fuera bueno para ella recordar las penalidades de la noche anterior; pero entonces comprendió que su imaginación no descansaría hasta saber qué había pasado.

—Me escribiste, amor, contándomelo todo. Recibí tu carta… no sé cuándo… ayer, creo. ¡Sí! Por la tarde. ¿Cómo pudiste pensar que te dejaría ir sola a América? No diré nada en contra de Edward, ¡pobre muchacho! Pero los dos sabemos que no era la persona más indicada para velar por ti, como debe velarse por un tesoro semejante. Decidí ir contigo. No sé si me habría presentado ante ti enseguida, pues no quería tener que relacionarme con tu hermano. Ahora me doy cuenta de lo egoísta que era eso por mi parte. ¡Bueno! Lo único que podía hacer tras recibir tu carta era salir inmediatamente para Liverpool y reunirme contigo. Y, en cuanto tome la decisión, me animé mucho, pues recordé nuestras viejas conversaciones sobre Canadá y Australia, y fue como si esos sueños fueran a hacerse realidad. Además, Maggie, sospeché… y sigo sospechando… que mi padre tenía algo que ver con tu marcha para acompañar a Edward.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker