La casa del paramo

La casa del paramo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Ojalá lloviera todos los domingos —dijo Edward un día en el jardín a su hermana Maggie.

—¿Por qué? —preguntó ella.

—Porque saldríamos deprisa y corriendo de la iglesia y volveríamos rápidamente a casa para que no se estropease el crespón de mamá. Y no tendríamos que ir a llorar sobre la tumba de papá.

—Yo nunca lloro —dijo Maggie—. Y ¿tú?

Edward miró a uno y otro lado antes de contestar, para asegurarse de que estaban solos.

—No; estuve mucho tiempo triste por papá, pero no se puede estar triste toda la vida. Tal vez los adultos puedan…

—Mamá puede —exclamó la pequeña Maggie—. Algunas veces yo también me pongo muy triste; cuando estoy sola, o juego contigo, o me despierta la luz de la luna en nuestro dormitorio. ¿No tienes a veces la sensación de que papá te llama? Yo sí… ¡Y me da tanta pena pensar que jamás volverá a hacerlo!

—Bueno, ya sabes que para mí es distinto. Me llamaba para darme clase…

—¡Y a mí me regañaba algunas veces! Pero ahora me parece oír su voz más cariñosa, la que ponía para decirnos que paseáramos con él o cuando quería enseñarnos algo bonito.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker