La casa del paramo

La casa del paramo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

»Creo que lo he hecho bastante bien, teniendo en cuenta que no he vuelto a abrir La Eneida desde que acabé el colegio, hace treinta años. Juraría que en aquel tiempo me pasaba seis horas al día estudiándola. Y ahora te pondré a prueba. ¿Entiendes esto?: Infir dealis, inoak noneis; inmud celis, inclay noneis[9].

—Por supuesto —dijo Edward, con cierto desdén—. Y usted, ¿sabe traducir esto, señor?: Apud in is almi des ire, mimis tres i neve require, alo veri findit a gestis, his miseri ne ver at restis[10].

Pero, aunque Edward hubiese ganado tres premios y aprendido ya mucho, su formación moral dejaba mucho que desear. Era más déspota que nunca con su madre y con Maggie. Sus relaciones con Nancy eran muy tensas, y los dos preferían guardar las distancias al máximo. Maggie seguía mostrándose igual de sumisa con él, siempre y cuando no le pidiera nada que fuera en contra de su conciencia; pero sus ideas cada día más claras al respecto —gracias a su espíritu piadoso y a su afán de superación— le impedían obedecer a su hermano tan ciegamente como antes. Además de su autoritarismo palmario, Edward había aprendido a aunar la inteligencia con varios artificios y subterfugios que repugnaban a Maggie por su mezquindad.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker