La casa del paramo
La casa del paramo Y, en medio de aquellas elucubraciones, cayó como una bomba la noticia de su compromiso con Maggie Browne, una joven realmente dulce y adorable, pero sin fortuna ni buenas relaciones… y, que supiera el señor Buxton, sin el menor poder, capacidad o espíritu para ayudar a Frank a ocupar una posición preeminente en el país. Decidió considerarlo un capricho infantil, fácil de suprimir; y se rió desdeñosamente de aquellos planes. Observó los labios apretados y la expresión serena y decidida de su hijo, aunque nunca le hubiera tratado con tanto respeto como en aquellos momentos en que le mostraba su firme oposición. Si le hubiera hablado de un modo más virulento, su enojo habría sido menor; pero, tal como se desarrollaron los hechos, fue la conversación más penosa que jamás habían sostenido padre e hijo.