La casa del paramo
La casa del paramo —Bueno, bueno. Me limitaré a hablar de sus terrenos. Y, como no quiero caer en desgracia, fingiré no saber nada para que no se enoje. Necesito llevarme bien con él por cuestiones de trabajo. Asà que tal vez mueva la cabeza, y considere un gran atrevimiento por tu parte, Maggie, haber pensado que podÃas ser su nuera. Si no puedo ayudarte a ti, trataré al menos de sacar algún provecho.
—Espero que no me menciones… —contestó su hermana.