La prima Phillis
La prima Phillis Phillis siguió callada. TenÃa la cabeza inclinada sobre su labor; pero no creo que diera una puntada mientras yo leÃa la carta. Me gustarÃa saber si comprendió de qué ramillete hablaba: no sabrÃa asegurarlo. Cuando volvió a levantar la mirada, sus mejillas, antes tan pálidas, estaban encendidas. Después de pasar un par de horas en su compañÃa, no tuve más remedio que volver a Hornby. Les dije que no sabÃa cuándo podrÃa regresar, ya que debÃamos —me referÃa a la compañÃa— encargarnos de la lÃnea de Hensleydale: el ramal que estaba supervisando el pobre Holdsworth cuando cogió aquellas fiebres.
—Pero tendrás vacaciones en Navidad —exclamó la prima Holman—. No pueden haceros trabajar como si fuerais unos paganos…
—Pero quizá Paul se vaya a casa —dijo el pastor, ante el apremio de su mujer.
Aunque yo creo que deseaba que los visitara a ellos.