La prima Phillis
La prima Phillis Tal vez fuera ése el motivo de que a principios de enero empezara a tener un poco de fiebre. Estuvo muy enfermo muchas semanas, varios meses. Una hermana casada —su único familiar, según parece— vino de Londres para cuidarlo, y yo iba a verlo siempre que podÃa para darle las noticias «masculinas», como él decÃa: los progresos de la lÃnea férrea que, me enorgullece afirmar, yo continuaba en su ausencia, lenta y gradualmente como convenÃa a la empresa, mientras la actividad comercial languidecÃa y el dinero escaseaba. Como es natural, al tener tanto trabajo apenas me quedaba tiempo para ir a la granja Esperanza. Siempre que visitaba a mis primos me recibÃan con los brazos abiertos y me preguntaban por la enfermedad y convalecencia de Holdsworth.