La prima Phillis
La prima Phillis En ese momento llegamos a la casa, y nuestra conversación se interrumpió. Pero, antes de que finalizara el día, vi el poderoso ascendiente que mi amigo, sin darse cuenta, tenía sobre la familia. Y no era de extrañar: había visto tanto y había hecho tanto en comparación con ellos, y lo describía con tanta naturalidad y desenvoltura, y, sin embargo, de un modo tan nuevo para mí… Tenía el lápiz siempre a mano para, en un abrir y cerrar de ojos, bosquejar toda clase de dibujos en un trocito de papel: métodos para sacar el agua en el norte de Italia, carros para transportar el vino, búfalos, pinos piñoneros, y no sé cuántas cosas más. Cuando acabamos de mirar todos aquellos dibujos, Phillis los recogió y se los llevó.
Hace muchos años que no te veo, Edward Holdsworth, pero eras un hombre encantador. Y también bueno, sí; aunque llegases a causar tanto dolor.