Los amores de Sylvia
Los amores de Sylvia - No habrás entendido por qué Alice Rose hablaba así esta mañana -le dijo Jeremiah Foster a Philip la tarde después de la definitiva discusión de su plan-. Creo que pensaba en su juventud, cuando ella era una joven bien parecida y nuestro John solo pensaba en casarse con ella. Como no pudo conseguirla, se quedó soltero toda la vida. Pero si no estoy equivocado, todo lo que tiene irá a parar a ella y a Hester, aunque esta sea hija de otro hombre. Tú y Coulson tenéis una oportunidad con Hester, Philip. Hoy mismo le he hablado a Coulson de las posibilidades de Hester. Se lo he dicho a él primero porque es sobrino de mi esposa; pero ahora te lo digo a ti, Philip. Sería bueno para la tienda que uno de vosotros se casara.
Philip se sonrojó. A menudo había pensado en el matrimonio, pero esa era la primera vez que alguien se lo sugería en serio. Pero replicó sin perder la compostura.
- No creo que Hester Rose piense en el matrimonio.
- Claro que no; eres tú, o William Coulson, quien ha de hacerla pensar. Es posible que se acuerde lo bastante de lo que fue la vida de su madre con su padre, y eso le haga tomarse con calma esa cuestión. Pero tarde o temprano pensará en el matrimonio; igual que todos nosotros.
- El marido de Alice murió sin que yo le conociera -dijo Philip, eludiendo el tema principal.