Los amores de Sylvia
Los amores de Sylvia - Me lo imaginaba. La próxima vez que te digas «Sé más que Coulson», acuérdate de las palabras de Alice Rose, y son las que siguen: si Coulson es tan miope que no ve a través de una tabla, tú eres demasiado ciego para ver a través de una ventana. En cuanto a lo de venir a hablarme a favor de Coulson, estará casado con otra antes de que acabe este año, por mucho que crea estar colado por Hester. Sigue tu camino y déjame con mis Escrituras, y no vuelvas a molestarme en domingo con vanos parloteos.
De modo que Philip volvió de su misión bastante alicaído, y más ciego que nunca «para ver a través de una ventana».
Antes de que acabara el año se cumplió la profecía de Alice. Coulson, que no soportaba vivir en la misma casa que la muchacha que le había rechazado, en cuanto se convenció de que jamás lograría aquella meta volvió su atención hacia otra. No amaba a esa nueva enamorada como había amado a Hester: había en ese amor más razón que atracción. Pero acabó de manera satisfactoria, y antes de que cayeran las primeras nieves, Philip hacía de padrino en la boda de su socio.