Los amores de Sylvia
Los amores de Sylvia 25
LLEGAN LOS PROBLEMAS
La mañana trajo paz, aunque no disipó por completo el miedo. Daniel parecía haber superado su irritabilidad, y se mostró inusualmente amable y cariñoso con su mujer e hija, intentando compensar con pequeñas y silenciosas amabilidades las desabridas palabras que le había dedicado a la última la noche anterior.
Como si se hubieran puesto de acuerdo, se evitó cualquier alusión a lo ocurrido el sábado por la noche. Hablaron del día de trabajo que tenían por delante; de que había que sembrar; del ganado; de los mercados; pero lo que más deseaban saber todos en ese momento era el verdadero peligro que, a juzgar por las palabras de Philip, se cernía sobre ellos, con la posibilidad de caerles encima y arrancarles de esos lugares en días sucesivos.
