Los amores de Sylvia
Los amores de Sylvia - ¡Escucha! -dijo Sylvia, separándose de Kinraid-. Mi hija me llama. Su hija… SÃ, es su hija… Lo habÃa olvidado… Lo habÃa olvidado por completo. Voy a hacer mi juramento ahora, para que no se me olvide. Nunca perdonaré a este hombre, ni volveré a vivir con él como su esposa. Eso ha terminado para siempre. Ha destrozado mi vida… me la ha destrozado para siempre; pero ni tú ni él echaréis a perder mi alma. Es algo muy duro para mÃ, Charley, de verdad. Te daré solo un beso… un pequeño beso… y luego, Dios me asista, no volveré a verte ni a saber de ti hasta que… No, esto no, nada de todo esto es necesario… Nunca volveré a verte… eso es seguro… nunca volveré a verte en esta vida, ¡asà que ayúdame, Señor! Estoy atada de pies y manos, pero me he comprometido con él tanto como contigo: hay cosas que haré y otras que no. Bésame una vez más. ¡Dios me asista, se ha ido!