Mary Barton
Mary Barton Cuando se marcharon, se vio a Margaret pálida y casi desfallecida bajo el peso del cuerpo de Mary, que habÃa conseguido mantener erguido pasándole los brazos por la cadera, temerosa, con razón, de que la pisotearan.
Ahora, no obstante, la dejó con cuidado sobre la acera limpia y frÃa; y el cambio de postura y la diferencia de temperatura, ahora que la gente se habÃa ido, ayudaron a Mary a recobrar la conciencia.
Su primera mirada fue de perplejidad e incertidumbre. HabÃa olvidado dónde se encontraba. El lecho frÃo y duro le pareció raro; el tenebroso resplandor del cielo le asustó. Cerró los ojos para pensar y hacer memoria.
—Están a salvo —dijo Margaret.
—¿Todos? ¿Se han salvado todos, Margaret? —preguntó Mary.
—Pregunta a esos bomberos y ellos te lo explicarán mejor que yo. Pero sé que están a salvo.
El bombero corroboró a toda prisa las palabras de Margaret.
—¿Por qué permitieron que Jem Wilson pasara dos veces? —preguntó Margaret.