Mary Barton
Mary Barton Entretanto, Harry Carson, en lugar de escucharle con particular atención, intentaba deducir por sus palabras la verdadera situación. Dedujo que Jem se inclinaba a creer que Mary amaba a su rival y que por ello no debía verle con muy buenos ojos si estaba enamorado de ella. Al joven Carson se le pasó por la cabeza que Mary bien podía amarle a pesar de sus frecuentes y obstinados rechazos, y que había utilizado a aquella persona (quienquiera que fuese) para obligarlo a casarse con ella. Decidió averiguar con más exactitud cuál era su relación con ella. Si se trataba de un enamorado despechado (en cuyo caso el joven Carson no entendía los motivos de aquel hombre para animarlo a casarse con la muchacha), o bien de un amigo, de un cómplice, de quien ella se hubiera servido para amedrentarle. ¡Tan poca fe en la bondad tienen los mezquinos y los egoístas!