Mary Barton
Mary Barton «¿Cómo sabes tú —podrÃa exclamar el atribulado novelista— que aquà donde me ves no soy el más insensato de los mortales y que mi ficticia y asnal biografÃa no encontrará a unos u otros, en cuyos aún más asnales oÃdos podrÃa, si asà lo quiere la Providencia, instilar alguna cosa?». Nosotros respondemos: «Nadie lo sabe ni nadie puede saberlo con certeza; asà que sigue escribiendo, digno hermano, como mejor puedas y te haya sido concedido».
CARLYLE[1]
Nimm nur, Fährmann, nimm die Miethe,
Die ich gerne dreifach biete!
Zween, die mit mir überfuhren,
Waren geistige Naturen[2].
