Mary Barton
Mary Barton —No puedo —respondió Mary en voz baja—. No pienso volver.
—Vamos, Mary —dijo Sally sin disimular su sorpresa—. Ya sé que tendrás que ir a Liverpool, el martes, y tal vez el miércoles; pero espero que luego vuelvas a contárnoslo todo. La señorita Simmonds cuenta con que tendrás que ausentarte esos dos dÃas. Pero, entre tú y yo, es un poco cotilla y le encantará conocer los detalles del juicio, asà que no se enfadará si faltas un dÃa o dos. Además, Betsy Morgan decÃa ayer mismo que no le extrañarÃa que te convirtieras en una especie de atracción para los clientes. Cuando concluya el juicio, mucha gente irá a encargarle vestidos a la señorita Simmonds solo para verte. La verdad, Mary, es que te convertirás en una especie de heroÃna.
Los dedos de la joven se retorcÃan cada vez más y los grandes y dulces ojos contemplaban implorantes el rostro de Sally, pero ésta continuó, no por crueldad, sino porque era incapaz de comprender el sufrimiento de Mary.
Como es lógico la habÃa sorprendido la muerte del señor Carson, pero al mismo tiempo le parecÃa muy emocionante y le habrÃa encantado convertirse en el centro de atención, como sin duda le ocurrirÃa a Mary.
—¿Te apetece que te interroguen, Mary?
—Ni lo más mÃnimo —respondió la joven, sintiéndose obligada a decir algo.