Mary Barton
Mary Barton —Es un mal asunto —dijo el abogado con aire muy serio, mientras ordenaba sus papeles—. Johnson me lo ha explicado todo; a él se lo contó la mujer en cuya pensión se alojaba Wilson. Me temo que la persecución de la joven Barton haya sido en balde. Nuestro caso tendrá que apoyarse en la incertidumbre de las pruebas circunstanciales y en el buen carácter demostrado previamente por el acusado. Una defensa muy débil y vaga. En cualquier caso, he contratado al señor Clinton como abogado defensor y estoy seguro de que hará todo lo que pueda. Y ahora, mi querido amigo, tengo que desearle buenas noches y pedirle que se vaya. Tendré que quedarme trabajando hasta muy tarde. ¿Ha visto usted a mi procurador al subir las escaleras? ¿S� ¿Puedo pedirle entonces que le diga que suba cuanto antes?
Después de eso Job no podÃa quedarse, asà que hizo una humilde reverencia y se marchó.
Luego fue a ver a la señora Jones. Estaba en casa, pero Charley habÃa vuelto a escabullirse. No habÃa manera de sujetar a ese chico. La única manera de que se quedara en casa era tenerlo bajo llave, y no siempre funcionaba porque una vez lo habÃa encerrado en la buhardilla y se habÃa escapado por el tragaluz. Tal vez hubiese ido a buscar a la joven a los muelles. Necesitaba pocas excusas para ir allÃ.
Sin esperar a que le invitaran, Job tomó asiento, decidido a esperar la reaparición del muchacho.