Mary Barton
Mary Barton Hacía mucho tiempo (contado por pensamientos y acontecimientos y no con el reloj) que Jem había llegado a la conclusión de que el padre de Mary era el asesino de Harry Carson; y, aunque el motivo era hasta cierto punto un misterio, toda una serie de circunstancias (la primera que John le hubiera pedido prestada la fatídica pistola solo dos días antes) lo habían llevado a descartar cualquier duda. En ocasiones, pensaba que John había descubierto las atenciones que prestaba el señor Carson a su hija y que ésa era la causa de su sangriento resentimiento; otras, que el motivo estaba en las amargas luchas entre patronos y obreros en las que Barton estaba tan comprometido. Pero, si se había sentido obligado a guardar este secreto cuando su propia vida estaba en juego y creía que Mary lo tomaría por el culpable destructor de su enamorado, cuánto más se creía obligado ahora que ella era suya a impedirle que dijera algo que inculpara a su padre, después de lo que ella había luchado por salvarle, y ahora que su pobre cerebro había perdido todo poder sobre sus palabras.