Mary Barton
Mary Barton Hizo ademán de entrar pero reparó en el gesto obstructor de Mary. Asà que se puso de puntillas, mirando por encima del hombro de la joven dentro de la habitación, donde sospechaba que podÃa tener oculto un amante; pero lo que vio, en cambio, fue la figura de aquel padre serio y sombrÃo a quien siempre habÃa procurado evitar; y volvió a poner las plantas de los pies en el suelo, dándose por satisfecha con seguir la conversación entre susurros donde y como quisiera Mary.
—Asà que ha vuelto tu padre, ¿eh? ¿Y qué opina de tus andanzas por Liverpool? Tú y yo sabemos dónde. Ya no puedes ocultárselo más, Mary, está todo negro sobre blanco.
Mary, con un gemido, suplicó a Sally que cambiara de tema, pues, por desagradable que fuese siempre, ahora lo era doblemente. De haber estado sola, Mary habrÃa tenido paciencia… o eso creÃa, pero ahora estaba casi segura, por el modo en que contenÃa el aliento y su actitud ligeramente más tensa, de que su padre las estaba escuchando. Pero no habÃa manera de evitar la curiosidad de Sally por las aventuras de Mary. Ella y todas las aprendizas de la señorita Simmonds envidiaban la fama que habÃa alcanzado y que a ella le resultaba tan insoportable.