Mary Barton
Mary Barton —Y algunos me conocen; estoy seguro de que el encargado sabe que soy inocente. De hecho me lo ha dicho hoy mismo; y también me ha contado que habÃa ido a hablar con el señor Duncombe y los dos han decidido que serÃa mejor que me fuese de Manchester una temporada; me han recomendado que me vaya a vivir a otro sitio.
Pero Mary seguÃa moviendo la cabeza con aire disgustado y repitió:
—Ya tendrÃan que conocerte, Jem.
Jem le apretó la mano diminuta entre sus manos callosas. Al cabo de uno o dos minutos, dijo:
—Mary, ¿estás muy arraigada en Manchester? ¿Te disgustarÃa mucho marcharte de este viejo agujero lleno de humo?
—¿Contigo? —preguntó ella mirándolo muy tranquila.
—¡Claro, mujer! ConfÃa en mÃ. No te pedirÃa que te fueses si pensara quedarme. Pero he oÃdo hablar muy bien del Canadá; y el encargado tiene allà un primo en una fundición. ¿Sabes dónde está el Canadá, Mary?