Mary Barton
Mary Barton Mary dijo esto de un modo tan franco e inocente que Jem concluyó que desconocÃa la verdad respecto a Esther y casi dudó si contársela. Por fin replicó:
—¿Dónde viste a Esther la última vez? ¿Cuándo? DÃmelo, amor mÃo, nunca me lo has contado y no consigo imaginarlo.
—¡Oh!, fue esa noche horrible que ahora casi me parece un sueño. —Le contó la visita de Esther a medianoche y concluyó diciendo—: Tenemos que ir a verla antes de marcharnos, aunque no sé exactamente dónde encontrarla.
—Vida mÃa…
—¿Qué pasa, Jem? —exclamó alarmada por sus dudas.
—Tu pobre tÃa Esther no tiene hogar, es una de esas desdichadas que se dedican a hacer la calle. —Y le contó a su vez su encuentro con Esther con tantos detalles que Mary acabó por convencerse, por más que su corazón se resistiera a creerlo.
—¡Jem! —exclamó con vehemencia—. Tenemos que encontrarla… ¡tenemos que dar con ella! —Se puso en pie como si fuese a buscarla en ese preciso momento.
—¿Qué podrÃamos hacer, mi vida? —preguntó él sujetándola con cariño.