Norte y sur

Norte y sur

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Me gustaría que mi padre no hablara como lo hace. Tiene buena intención, ya se lo dije ayer y se lo repito. Pero, verá, aunque no creo nada de lo que dice durante el día, sin embargo por la noche, cuando tengo fiebre y estoy medio dormida y medio despierta, entonces se me ocurre otra vez…, ¡oh, es horrible! Y pienso que si esto fuera el final de todo y si todo para lo que he nacido es sólo para agotar el corazón y la vida y enfermar en este lugar deprimente, con los ruidos de sus fábricas siempre en los oídos hasta el punto de que podría ponerme a gritar para que pararan y me permitieran un momento de silencio, y con la pelusa llenándome los pulmones hasta que me muero de ganas de respirar a fondo el aire puro del que habla usted (y mi madre murió, y no podré decirle nunca otra vez cuánto la quería y todos mis problemas), creo que esta vida es el final, y que no existe ningún Dios que seque todas las lágrimas de todos los ojos… ¡Ay, hija, hija! —exclamó, incorporándose y agarrando con fuerza, casi furiosa, la mano de Margaret—. Podría volverme loca y matarla, podría hacerlo.

Se recostó completamente agotada por la cólera. Margaret se arrodilló a su lado.

—Bessy, tenemos un Padre en el cielo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker