Norte y sur
Norte y sur —¿Crees que tiene alguna afección oculta? ¿De verdad crees que está muy enferma? ¿Te ha dicho algo Dixon? ¡DÃmelo, Margaret! Me atormenta la idea de que nuestro traslado a Milton haya acabado con ella. ¡Mi pobre Maria!
—Vamos, papá, no imagines esas cosas —dijo Margaret horrorizada—. No está bien, eso es todo. Muchas veces se encuentra mal durante un tiempo y con buenos consejos médicos se recupera y se pone más fuerte que nunca.
—Pero ¿te ha dicho Dixon algo?
—No. Ya sabes que le encanta hacer misterios de insignificancias; y está bastante misteriosa sobre la salud de mamá últimamente, lo cual me ha alarmado bastante; eso es todo. Sin motivo, lo confieso. Mira papá, el otro dÃa dijiste que me imaginaba cosas.
—Espero y confÃo en que sea asÃ. Pero ahora olvida lo que dije entonces. Me gusta que te preocupes por la salud de tu madre. No temas explicarme tus fantasÃas. Me gusta que lo hagas, aunque, lo confieso, hablé como si estuviera enojado. Pediremos a la señora Thornton que nos recomiende a un buen médico. No tiraremos nuestro dinero consultando al que no sea el mejor. Espera, tenemos que torcer en esta calle.