Norte y sur
Norte y sur Margaret estaba lo bastante lúcida y consciente para desear librarse del señor Lowe y del coche antes de llegar a Crampton Crescent, por miedo a asustar a sus padres. No miraría más allá de ese único objetivo. No podía olvidar el desagradable sueño de comentarios insolentes sobre ella, pero sí dejarlo a un lado hasta que se sintiera más fuerte; porque, ay, estaba muy débil; y su mente buscaba algún hecho presente al que aferrarse y que le impidiera volver a perder el conocimiento en otro desmayo espantoso.