Norte y sur
Norte y sur Margaret habÃa encontrado a su madre mientras tanto. La señora Hale tenÃa uno de sus dÃas cambiadizos, en los que cualquier cosa se convertÃa en un problema y una dificultad; y la llegada del señor Lennox adoptó esa forma, aunque en el fondo se sentÃa halagada por el hecho de que hubiera considerado que la visita merecÃa la pena.
—¡Es muy inoportuno! Hoy comeremos pronto y sólo tomaremos fiambre para que las sirvientas puedan seguir con la plancha. Pero claro, tenemos que invitarle a comer, es el cuñado de Edith y demás. Y tu padre está muy desanimado esta mañana por algo, no sé por qué. He ido al estudio hace un momento y estaba inclinado sobre la mesa con la cara cubierta con las manos. Le dije que creÃa que el aire de Helstone no le sienta mejor que a mà y levantó la cabeza de repente y me pidió que no volviera a decir una palabra contra Helstone porque no lo soportaba; que si habÃa un lugar que amara en el mundo, era Helstone. Pero estoy segura de que es este aire húmedo y enervante.
Margaret tuvo la sensación de que una nube fina y gélida se habÃa interpuesto entre el sol y ella HabÃa escuchado a su madre pacientemente con la esperanza de que la aliviara un poco desahogarse; pero era hora de que la llevara a saludar al señor Lennox.