Norte y sur

Norte y sur

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Y lo hará, mamá; no llores, por favor, madre querida. Escribiré ahora mismo, me verás hacerlo y saldrá en este mismo correo. Y si papá lo considera oportuno, puede escribir de nuevo cuando llegue; es sólo un día de retraso. Mamá, por favor, no llores con tanta pena.

La señora Hale no podía contener las lágrimas; lloraba histérica y, en realidad, no hacía el menor esfuerzo para controlarlas, sino que conjuraba todas las imágenes del pasado feliz y el probable futuro: imaginando la escena en que yacería de cuerpo presente con el hijo a quien tanto había anhelado ver en vida llorando junto a ella, y ella inconsciente de su presencia, hasta que la lástima de sí misma la sumió en un estado de agotamiento y sollozos que acongojó a Margaret. Pero al final se tranquilizó y observó anhelante a su hija, que había empezado a escribir la carta, una breve misiva urgente. La cerró en seguida por miedo a que su madre le pidiera que se la enseñara: y luego, para asegurarse todavía más, y a petición de la señora Hale, la llevó ella misma al correo. Su padre la alcanzó en el camino de vuelta a casa.

—¿Y dónde ha estado mi linda doncella? —le preguntó.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker