Norte y sur
Norte y sur ¿Deberíamos olvidar a los viejos amigos?
¿No demuestran esa actitud y todos estos rasgas
la astucia de la serpiente y la caída del pecador?
CRABBE[55]
Llegó la mañana de octubre gélida y escalofriante: no la mañana de octubre en el campo con brumas plateadas que los rayos de sol despejan realzando la espléndida belleza del colorido, sino la mañana de octubre en Milton, cuyas brumas plateadas eran densas nieblas y donde el sol sólo alumbraba las largas calles oscuras cuando conseguía atravesarlas y brillar. Margaret iba de un sitio a otro ayudando a Dixon en las tareas domésticas. Las lágrimas le nublaban los ojos continuamente, pero no tenía tiempo para entregarse al llanto. Su padre y su hermano contaban con ella. Mientras ellos daban rienda suelta a su dolor, ella tenía que trabajar, hacer planes, pensar detenidamente. Tuvo que ocuparse incluso de los preparativos necesarios para el entierro.
