Norte y sur
Norte y sur La unión no siempre hace la fuerza
Los pasos de los porteadores, fuertes y acompasados,
los sollozos de los dolientes, hondos y apagados.
SHELLEY[62]
Margaret y su padre fueron a visitar a Nicholas Higgins y a su hija a la hora acordada el día anterior. Ambos recordaban su reciente pérdida, por una extraña timidez con su nuevo atuendo y por el hecho de que era la primera vez en muchas semanas que salían juntos tranquilamente. Se sentían muy unidos en una muda y recíproca compasión.
Encontraron a Nicholas sentado junto al fuego en su rincón habitual. Pero no fumaba su pipa como siempre. Tenía la cabeza apoyada en la mano y el brazo sobre la rodilla. No se levantó al verlos, aunque Margaret interpretó su mirada como una bienvenida.
—Siéntense, siéntense, el fuego está casi apagado —dijo, atizándolo vigorosamente, como si quisiera desviar la atención de su persona. Tenía un aspecto bastante desaliñado, sin duda. La barba negra de varios días hacía que pareciera más pálido aún, y llevaba una chaqueta que hubiese ganado mucho con unos remiendos.
