Norte y sur

Norte y sur

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—No, señorita Hale —dijo la señora Thornton, impulsada por la sinceridad de Margaret a detener la confesión que estaba a punto de hacer, aunque se moría de curiosidad—. Basta. El señor Thornton no me ha dicho nada. No conoce usted a mi hijo. No es digna de conocerle. Me dijo lo siguiente. Escúcheme para que comprenda, si es capaz, la clase de hombre que rechazó usted. Este fabricante de Milton de gran corazón, a pesar de haber visto despreciado su cariño, sólo me dijo anoche: «Ve a verla. Tengo buenas razones para saber que está en algún apuro, debido a algún compromiso; y necesita consejo femenino». Creo que ésas fueron sus palabras. Aparte de eso, aparte de admitir el hecho de que estuvo usted en la estación de Outwood con un caballero el veintiséis por la tarde, no me ha dicho nada contra usted, ni una palabra. Si sabe algo que la haga sollozar de ese modo, se lo guarda para él.

Margaret seguía con las manos sobre la cara. Tenía los dedos llenos de lágrimas. La señora Thornton se aplacó un poco.

—Vamos, señorita Hale. Admito que a veces hay circunstancias que si se explican, pueden suprimir la aparente impropiedad.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker