Norte y sur

Norte y sur

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Son casi las siete —le dijo—. Las tardes son más largas ahora. Vamos, papá.

No respiró tranquila hasta que estuvieron a una prudente distancia de la casa. Entonces, más calmada ya, lamentó haberse apresurado tanto. Porque ya casi nunca veía al señor Thornton y habría sido agradable verlo aquella noche si iba a casa de Higgins, por la antigua amistad.

¡Sí! Ya casi nunca iba a ver al señor Hale, ni siquiera por el frío y aburrido propósito de las clases. El señor Hale estaba disgustado por el desinterés de su alumno acerca de la literatura griega que tanto entusiasmo despertara en él hacía poco tiempo. Solía llegar una nota apresurada del señor Thornton en el último momento, en la que le comunicaba que estaba tan ocupado que no podía ir a la clase con el señor Hale. Y, aunque otros alumnos habían ocupado más que su lugar en cuanto a tiempo, ninguno ocupaba el lugar de su primer estudiante en el corazón del señor Hale. Estaba triste y deprimido por este cese parcial de una relación que había llegado a apreciar tanto, y solía sentarse a cavilar sobre la razón que podía haber ocasionado aquel cambio.

Una noche sorprendió a Margaret, que estaba sentada con su labor, preguntándole súbitamente:

—¡Margaret! ¿Has tenido alguna vez motivos para creer que el señor Thornton se interesaba por ti?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker