Norte y sur
Norte y sur —Por favor, papá, no puedo decirte mas de lo que te he dicho. Todo el asunto es muy doloroso para mÃ. Todo lo relacionado con ello me resulta tan amargo que no soporto pensar en ello ni hablar de ello. Siento mucho que hayas perdido a tu amigo, papá, pero yo no he podido evitarlo, no sabes cuánto lo lamento.
Se sentó en el suelo y apoyó la cabeza en sus rodillas.
—También yo lo lamento, hija. El señor Bell me desconcertó realmente cuando me dijo algo por el estilo…
—¡El señor Bell! ¿Se dio cuenta el señor Bell?
—Un poco; pero se le metió en la cabeza que tú…, ¿cómo la dirÃa? Que tú no veÃas con malos ojos al señor Thornton. Yo sabÃa que era imposible. Esperaba que todo fuera sólo imaginaciones suyas; pero sabÃa perfectamente cuáles eran tus verdaderos sentimientos para suponer que pudiera gustarte el señor Thornton de ese modo. Lo lamento muchÃsimo.
Guardaron silencio unos minutos, sin moverse. Pero cuando él le acarició la cara poco después con ternura se sorprendió al notar que la tenÃa húmeda de lágrimas. Ella se levantó de un salto, sonrió con forzada alegrÃa y se puso a hablar de los Lennox con tanto empeño en cambiar de conversación que el bondadoso señor Hale no se atrevió a volver al tema anterior.