Norte y sur
Norte y sur —Mañana, sÃ, mañana llegarán a Harley Street. Oh, qué extraño resultará. Me pregunto en qué habitación pondrán el cuarto de los niños. TÃa Shaw estará feliz con el bebé. ¿Te imaginas a Edith de mamá? Y el capitán Lennox… ¿A qué se dedicará ahora que ha renunciado a su puesto?
—Te diré una cosa —dijo su padre, deseoso de complacerla con este nuevo tema de interés—. Creo que tengo que prescindir de ti durante quince dÃas para que vayas a la ciudad a ver a los viajeros. Te pondrÃas más al corriente en media hora de conversación con el señor Lennox sobre las posibilidades de Frederick que leyendo una docena de estas cartas suyas; asà que en realidad unirÃas diversión y trabajo.
—No, papá, no puedes prescindir de mÃ. Y lo que es más, no quiero que lo hagas. —Hizo una pausa y añadió—: Lamentablemente, estoy perdiendo la esperanza acerca de Frederick. Se muestra indulgente con nosotros, pero me doy cuenta de que el señor Lennox no confÃa en poder encontrar a los testigos en años y años. No —continuó—, esa ilusión era preciosa y muy cara a nuestros corazones; pero se ha roto como tantas otras; y tenemos que consolarnos alegrándonos de que Frederick sea tan feliz y de ser tan importantes el uno para el otro. Asà que no me ofendas diciendo que puedes prescindir de mÃ, papá, porque te aseguro que no es verdad.