Norte y sur
Norte y sur Comodidad sin paz
¿Dónde están los sonidos que alegraban
el aire cuando yo era joven?
Ha cesado la última vibración,
y ya no están quienes escuchaban.
¡Déjame cerrar los ojos y soñar!
W S. LANDOR[77]
El recuerdo de Helstone que la conversación con el señor Lennox había sugerido a la mente despierta del señor Bell pululó toda la noche por sus sueños. Era de nuevo tutor del mismo colegio en el que ahora era miembro numerario; estaba pasando unas largas vacaciones en casa de su amigo recién casado, orgulloso esposo y feliz vicario de Helstone. Daban saltos increíbles sobre los arroyos susurrantes que parecían mantenerlos días enteros suspendidos en el aire. Tiempo y espacio no existían, aunque todo lo demás parecía real. Los sucesos se medían por las emociones de la mente, no por su existencia real, pues no la tenían. Pero los árboles lucían esplendorosos su follaje otoñal, la cálida fragancia de las flores y las hierbas impregnaba el aire, la joven esposa se movía por la casa con la misma mezcla de enojo por su situación en lo que se refiere a riqueza, y orgullo por su apuesto y devoto marido que el señor Bell había observado en la vida real hacía un cuarto de siglo.
