Norte y sur
Norte y sur —Así me gusta. Vamos arriba y arreglémoslo todo.
Margaret se hallaba en un estado de emoción casi temblorosa mientras el señor Bell analizaba su plan con la señora Shaw, que al principio se asustó, luego se mostró dubitativa y perpleja, y al final accedió, más por la pura fuerza de las palabras del señor Bell que por su propia convicción; pues en cuanto a esto, si estaba bien o mal o era propio o impropio no podría determinarlo a plena satisfacción hasta que el regreso a salvo de Margaret, tras la feliz realización del proyecto, le diera decisión suficiente para decir que estaba segura de que «había sido una buena idea del señor Bell, y exactamente lo que ella había estado deseando para Margaret, en cuanto a proporcionarle exactamente el cambio que necesitaba después de todo el tiempo lleno de preocupaciones que había pasado».