Norte y sur
Norte y sur Decisión
Te pido un amor vigilante
sabio, atento y leal,
que sepa en la alegría sonreír,
y los ojos llorosos enjugar;
y un corazón descuidado de sí,
que sepa comprender y calmar.
ANONIMO[6]
Margaret fue una buena oyente de todos los pequeños planes que había hecho su madre para aliviar un poco la suerte de los feligreses más pobres. No podía por menos que escuchar, aunque cada nuevo proyecto era una puñalada en su corazón. Cuando llegaran las heladas estarían lejos de Helstone. El reumatismo del anciano Simon podría agravarse, podría empeorar su vista, y no habría nadie que fuera a leerle y a confortarle con tazones de caldo y prendas de abrigo de buena franela roja. O si lo había, sería un extraño, y el anciano la esperaría en vano a ella. El hijito tullido de Mary Domville se arrastraría hasta la puerta y esperaría mirando para verla salir del bosque. Aquellos pobres amigos nunca comprenderían por qué los había abandonado; y había muchos otros, además.
—Papá siempre ha gastado los ingresos del beneficio en la parroquia. Quizá esté usando las cuotas siguientes, pero el invierno puede ser muy crudo y tenemos que ayudar a nuestros pobres ancianos.
