Norte y sur
Norte y sur —¡Papá! —dijo Margaret—. Es esta incertidumbre lo que os hace más daño a los dos. Es lógico que mamá lamente tu cambio de opiniones, eso no podemos evitarlo —añadió suavemente—. Pero ahora sabemos a qué atenernos, al menos hasta cierto punto. Y creo que podrÃa conseguir que mamá me ayudara en los planes si me dijeras cuáles son. Ella no ha manifestado nunca ningún deseo en ningún sentido, y sólo piensa en lo inevitable. ¿Iremos directamente a Milton? ¿Has buscado casa allÃ?
—No —contestó él—. Supongo que tendremos que ir a un hostal y buscar luego una casa.
—¿Y embalar los muebles para poder dejarlos en la estación de tren hasta que encontremos una?
—Supongo que sÃ. Tú haz lo que te parezca mejor. Pero recuerda que dispondremos de mucho menos dinero.