Norte y sur
Norte y sur —Papá, se me ha ocurrido un plan estupendo. Mira, ven: en Darkshire, a menos de un dedo de Milton, está Heston, que siempre he oÃdo decir a la gente que vive en el Norte que es un pueblecito de baños muy agradable. A ver qué te parece. ¿No podrÃamos llevar allà a mamá y a Dixon mientras tú y yo vamos a ver casas y arreglamos una para ella en Milton? El aire del mar la reanimarÃa para el invierno, y se ahorrarÃa toda la fatiga. Y Dixon disfrutarÃa cuidándola.
—¿Va a venir Dixon con nosotros? —preguntó el señor Hale con cierta consternación desvalida.
—¡Pues claro! —repuso Margaret—. Ella piensa hacerlo y no creo que mamá se arregle sin ella.
—Lo siento, hija, pero me temo que tendremos que resignarnos a llevar un modo de vida muy distinto. En una ciudad es todo mucho más caro. No creo que Dixon se sienta cómoda allÃ. Y si quieres que te diga la verdad, Margaret, a veces me parece que esa mujer se da muchos aires.
—Pues claro que se los da, papá —repuso Margaret—. Y si tiene que adaptarse a una nueva forma de vida, nosotros tendremos que aguantar sus aires, que serán peores. Pero la verdad es que nos quiere mucho a todos y la entristecerÃa dejarnos, estoy segura, sobre todo en este cambio; asà que, por el bien de mamá y por su lealtad, creo que tiene que seguir con nosotros.