Ruth
Ruth Jenny no compartÃa la admiración de Ruth por aquellas noches invernales; para ella suponÃan solamente un perÃodo frÃo y deprimente en el que su tos se tornaba más fastidiosa y el dolor en el costado más intenso de lo habitual. Sin embargo, puso su brazo alrededor del cuello de Ruth y permaneció junto a ella, satisfecha de que aquella huérfana aprendiz, que no estaba aún curtida en las dificultades de la sastrerÃa, encontrase tantas cosas buenas incluso en un acontecimiento tan ordinario como una gélida noche.
Continuaron absortas en sus propios pensamientos hasta que escucharon los pasos de la señora Mason y cada una volvió, sin cena pero reanimada, a su asiento.