Ruth
Ruth —¡Ahora ya no importa, las cosas están asÃ! De otro modo hubiéramos podido acogerla en casa con nosotros y hospedarla hasta que hubiera podido abrir una pequeña sastrerÃa para la congregación; pero este niño entrometido lo ha arruinado todo. Déjame que me lamente, Thurstan. He sido tan buena con ella; le he hablado afectuosa y respetuosamente del pequeño como si fuera el hijo de la reina y fruto de un matrimonio legÃtimo.
—¡Está bien, mi querida Faith! Enójate también conmigo si quieres. Te perdono porque has tenido la gentileza de pensar en alojarla con nosotros. Pero, ¿crees que su estado es un impedimento insuperable?
—¡De qué hablas, Thurstan! Cierto que es insuperable; está fuera de toda posibilidad.
—¿En qué sentido? No has hecho otra cosa que repetir tu objeción. ¿Por qué es imposible?
—Si no hubiera un hijo en camino, habrÃamos podido llamarla por su verdadero nombre, Hilton; ésta es la primera razón. La segunda es que el niño deberÃa vivir con nosotros en casa. En definitiva, ¡Sally se verÃa involucrada!