Ruth
Ruth Ruth se preguntó por qué motivo, si en verdad el señor Benson estaba tan cansado, no se habían detenido en algún lugar para pasar la noche; en efecto, ella no tenía idea de cuánto podía costar el alojamiento de una noche en una posada. Su siguiente pensamiento fue pedir al señor Benson que tomase asiento dentro del carruaje, permitiéndole a ella sentarse junto a la señorita Benson. La proposición complació evidentemente a la señorita Benson, que dijo:
—Bueno, si no está muy fatigada, para él sería una diversión y un modo de reposar, esto es seguro; además, si viaja junto a mí, podré indicarle Eccleston en cuanto la tengamos a la vista, en el caso de que lleguemos antes de que anochezca.
Así, el señor Benson bajó y cambió su puesto por el de Ruth.