Ruth
Ruth —Bah, Thurstan, convendrás conmigo en que algún oficio tenÃa que tener, y como los cirujanos conviven a diario con la muerte, me ha parecido muy natural. He descubierto —dijo con repentino coraje—, que tengo un gran talento para inventar historias. Es tan agradable crear y combinar detalles. Además, si debemos contar una mentira semejante, debemos hacerlo hasta las últimas consecuencias, de otro modo serÃa en vano. Una mentira mal contada, serÃa peor que inútil. Es más, Thurstan, quizá estoy equivocada pero creo… temo que me resulta agradable no tener que ceñirme a la pura realidad. No me mires con esa acritud. Sabes que ahora más que nunca, es necesario falsear la verdad. No te enojes conmigo, estoy obrando correctamente.
Él se habÃa tapado los ojos con las manos y por unos instantes no pronunció palabra. Finalmente dijo:
—Si no fuera por ese niño, dirÃa toda la verdad. Pero el mundo es tan cruel… No sabes cuánto me aflige esta evidente necesidad de mentir, Faith. De otro modo no te inventarÃas todos estos detalles, que no son más que burdas mentiras adicionales.
—¡Está bien! Me contendré cuando tenga que hablar nuevamente de Ruth. Pero la señora Bradshaw difundirá la noticia entre todos aquellos que deben conocerla. Ya no puedo volverme atrás, no puedo desdecirme de mis palabras, Thurstan. Era una historia tan bonita y verosÃmil…