Ruth
Ruth La señorita Benson se quedó sentada a su lado, dudando qué hacer pues, en cuanto locum tenens[51] de la mujer del pastor, todos esperaban de ella que se dirigiera a la puerta para recibir los saludos más cordiales después de su larga ausencia del hogar; por otra parte, sentía cierta reticencia a molestar a Ruth, que estaba rezando y, como su tranquila respiración indicaba, recibiendo transcendentales y solemnes influjos en su alma. Finalmente se levantó, con una calma y una compostura casi regia. La iglesia estaba silenciosa y desierta, pero la señorita Benson escuchaba un murmullo de voces que provenía del patio. Se trataba probablemente de las personas que la esperaban, así que se armó de valor, y cogiendo a Ruth del brazo, mientras le sujetaba la mano afectuosamente, salieron a la luz del día. Una vez fuera, la señorita Benson oyó la profunda voz de barítono del señor Bradshaw que hablaba con su hermano y no pudo evitar una mueca de disgusto, viendo que también él había salido al escuchar aquella excesiva adulación que juzgaba como una forma de impertinencia, por mucho que se entienda o considere lo contrario.
—¡Oh, sí! Mi mujer me ha hablado de ella precisamente ayer. Su marido era cirujano; también mi padre era cirujano, creo que ya lo sabe. Debo decir que es muy honorable por su parte, señor Benson, el hecho de que con sus limitados medios, se haga cargo de una pariente sin recursos. Verdaderamente encomiable.