Ruth
Ruth —¡Padre! He pecado contra el Cielo y contra Ti; ¡no soy digna de llamarme hija tuya!
La señorita Benson —pese a que con esta muestra de abnegación de Ruth, sintió que su amor por ella se hacÃa más intenso— agradeció que desde la ubicación del pastor no hubiera una visión clara del matroneum[50]. Trató de mostrarse atenta a las palabras de su hermano, para evitar que el señor Bradshaw sospechara algo raro, mientras aferraba furtivamente la mano abandonada de Ruth que yacÃa impotente sobre el cojÃn, estrechándola dulce y tiernamente. Sin embargo Ruth permaneció sentada en el suelo, postrada y destrozada de dolor, hasta que terminó la ceremonia.