Ruth
Ruth —Está bien, pero hay otra parte de la cuestión que aún no hemos considerado, y no podemos pasar por alto. ¿Sabe usted quién ha dicho: como queréis que hagan los hombres con vosotros, asà también haced vosotros con ellos?[52] Puede ser que el señor Bradshaw no lo tuviera en mente cuando le ha pedido a su mujer que le enviara aquel regalo. Puede haber sido un egoÃsta, preocupado sólo por satisfacer su deseo de ofrecer su apoyo; esto es lo más grave que podemos atribuirle. De cualquier modo, no serÃa excusa para pensar en usted misma, y restituirle su ofrenda.
—¿Pretende, entonces, que me sienta en deuda con el señor Bradshaw? —preguntó Ruth.