Ruth
Ruth —Entiendo perfectamente lo que quiere decir. Es un placer recibir un regalo de aquellos que estimamos y amamos, porque podemos considerarlo sencillamente como lo que es, ya sea una simple prenda de vestir, es decir, como una prueba menor del tesoro inestimable de su verdadero afecto. Sin tener en cuenta su precio, tales dones aumentan el valor de aquello que ya era precioso de antemano, y que surge con la misma naturalidad con la que brotan las hojas de los árboles. Sin embargo, usted entiende que es distinto cuando la estima que se siente hacia el donante no tiene la envergadura suficiente como para idealizar el regalo y simplemente se limita a ocupar un lugar entre sus bienes, otorgándole exclusivamente un valor pecuniario. ¿Es asÃ, Ruth?
—Creo que sÃ. No me habÃa parado a pensar por qué habÃa reaccionado asÃ. Simplemente sabÃa que recibir un regalo del señor Bradshaw me angustiaba en vez de hacerme feliz.