Ruth
Ruth —¿Hospedarse? ¿Qué quiere decir? —preguntó la señorita Benson, interrumpiendo su labor de punto para observar a Ruth con más atención.
—Quiero decir —dijo Ruth—, un lugar donde pueda alojarme con mi niño… cualquier sitio, aunque sea muy pobre me valdrÃa, pero debe estar muy limpio porque sino el niño podrÃa enfermar.
—¿Y por qué motivo pretende alojarse en una casita de campo? —dijo la señorita Benson enojada.
Ruth no alzó la mirada, pero habló con la firmeza de quien ha reflexionado durante horas sobre un asunto.
—Creo que podrÃa coser vestidos; sé que no he aprendido lo suficiente, pero quizá podrÃa trabajar para algún ama de llaves o alguna persona no muy exigente.
—Las amas de llaves son tan exigentes como cualquier otra persona —dijo la señorita Benson, satisfecha de haberse aferrado a la primera excusa que encontró.
—Bueno. Seguro que encuentro a alguien que sea paciente conmigo —respondió Ruth.
—No hay paciencia que valga cuando un vestido no sienta bien —interrumpió la señorita Benson—, cuando se deben tirar las cosas…; podrÃa seguir enumerando…