Ruth
Ruth —Y la diferencia entre teorÃa y praxis, entre pensar y ser —intervino nuevamente el señor Benson, al que se le antojaba disfrutar de un poco de vida social. Se apoyó en el respaldo del sillón con los ojos cerrados enfilados hacia el techo, mientras la señorita Benson repiqueteaba con sus agujas de tejer, observando a su hermano; Ruth estaba preparando la ropa de su bebé para el dÃa siguiente: era su modo habitual de pasar las noches. Lo único que solÃa cambiar era el tono que de vez en cuando, tomaban las conversaciones. Sin embargo, la serenidad de aquel momento, la ventana abierta al pequeño jardÃn que desprendÃa deliciosos aromas que entraban furtivamente hasta la sala y el terso cielo estival en lo alto, hicieron que Ruth recordara aquel periodo como una fiesta feliz. Incluso Sally parecÃa más tranquila que de costumbre cuando se les unió para las oraciones; después, junto a la señorita Benson, siguió a Ruth a su habitación para contemplar al pequeño Leonard que dormÃa.
—¡Qué Dios te bendiga! —exclamó la señorita Benson, inclinándose para besar la manita que asomaba por la colcha en aquella calurosa velada.
—Hazme caso, Ruth, no te levantes muy temprano. Dañar tu salud serÃa una imprudencia y en absoluto conveniente. ¡Buenas noches!
—Buenas noches, mi querida señorita Benson. Buenas noches, Sally.