Ruth
Ruth —Bueno —replicó Sally lenta y enfáticamente—, ¡he conseguido ahorrar treinta libras! Y no sólo eso. He contratado a un abogado para hacer testamento. ¡Asà es, mi querida muchacha! —exclamó mientras le daba palmaditas en la espalda.
—¿Y cómo lo ha hecho? —preguntó Ruth sorprendida.
—Eh… la historia es la siguiente —dijo Sally—. He pasado noches enteras dándole vueltas a la cabeza, antes de encontrar la solución justa. TenÃa miedo de que mi dinero fuera a parar a la Court of Chancery[71], si no lo ponÃa a buen recaudo y no podÃa pedir consejo al patrón Thurstan. Finalmente, John Jackson, el tendero, tenÃa un sobrino que habÃa viajado a la ciudad por una semana y que era ayudante de un abogado de Liverpool. ¡Era mi ocasión, habÃa encontrado a mi abogado! Pero espera un momento. Si tuviera conmigo el testamento podrÃa contarte mejor la historia… si se te ocurre contársela a alguien, te estrangularé con mis propias manos.
Abandonando la cocina para ir a buscar el testamento, levantó la mano en señal de amenaza hacia Ruth.
Cuando regresó, traÃa consigo un paquete atado con un pañuelo de bolsillo azul, aireando orgullosa una hoja de pergamino.