Ruth
Ruth Pero quizá el mayor cambio fue aquel suscitado en Ruth, al menos en su apariencia exterior, ya que ninguno fue consciente, ni siquiera ella misma, de la transformación que se produjo en su corazón, en su mente y en su alma.
En multitud de ocasiones, la señorita Benson le decía a Sally:
—Ruth se ha convertido en una jovencita muy hermosa.
Y Sally le replicaba con esta respuesta bastante descortés:
—¡Sí! Mucho, pero la belleza es una ilusión y la apariencia física una trampa. Estoy muy agradecida al Señor, por haberme ahorrado semejante reclamo y resorte.