Ruth
Ruth —¡No! No me ha dicho nada, pero tenemos un acuerdo tácito entre ambos desde hace ya tiempo. Estoy tan seguro de sus intenciones que a menudo hago alusiones a ello como quien no quiere la cosa, mientras estamos trabajando. Es difÃcil que no lo haya captado; seguramente se ha dado cuenta de que he descubierto sus pretensiones y de que tiene mi aprobación —dijo el señor Bradshaw, a quien le comenzaban a asaltar las dudas, al reparar en lo poco que habÃa tratado del tema con su socio y en que sus «casuales» comentarios serÃan únicamente comprensibles para una mente preparada a recibirlos. Quizá no era cierto que el señor Farquhar habÃa pensado en matrimonio, pero esto significarÃa que su aguda perspicacia se habÃa equivocado, algo que, en realidad, no era imposible pero sà ciertamente improbable. Asà que reafirmándose a sà mismo (pues asà lo creÃa) y a su hija, continuó:
—El lance en cuestión es tan apropiado y las ventajas que nacerán de esta relación son tan obvias; no sólo eso, estoy seguro por alguna conversación que he tenido con el señor Farquhar que contempla la idea de casarse en un breve espacio de tiempo; y él raramente se ausenta de Eccleston ni frecuenta a muchas familias aparte de la nuestra, entre las cuales, no hay ninguna que sea competencia en cuanto a los beneficios que tú y tus hermanos habéis recibido en lo que se refiere a una educación moral y religiosa.